sábado, 31 de enero de 2009

Propone Evo Morales campaña mundial por la paz





Propone Evo Morales campaña mundial por la paz y la justicia








El presidente boliviano, Evo Morales, propuso hoy aquí ante representantes de movimientos sociales de 150 naciones una campaña mundial por la paz y la justicia.
El mandatario intervino en una concentración de los participantes en el IX Foro Social Mundial, a quienes propuso llevar a un tribunal internacional a quienes cometieron genocidio en la Franja de Gaza.
Morales abogó por el fin de las guerras imperiales que hoy desatan en Palestina, Afganistán e Iraq.
También señaló que es vital acabar con el derecho a veto que tienen algunas naciones en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al cual llamó Consejo de Inseguridad.
No es posible que un país tenga más poder que 190 naciones, afirmó, al tiempo que recalcó la necesidad de que se acaten importantes resoluciones adoptadas en ese organismo internacional, entre ellas una que exige el fin del bloqueo económico, financiero y comercial que impone Estados Unidos a Cuba.
El jefe de Estado también convocó a otra gran cruzada por un nuevo orden económico mundial, donde imperen principios como la justicia, la solidaridad y la complementariedad.
Instituciones como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización Mundial de Comercio deben ser profundamente transformadas si quieren servir a los pueblos y no al imperio y a las trasnacionales, como lo hacen actualmente, aclaró.
Estas movilizaciones, dijo, también servirán para luchar contra una deuda externa impagable y la privatización de los servicios básicos.
Una tercera campaña propuesta por Morales es para salvar al planeta Tierra de su destrucción, de la cual responsabilizó al sistema capitalista.
En ese sentido, instó a llevar propuestas concretas a la Cumbre del Clima, a fines de año en Copenhague, para alumbrar el nuevo acuerdo mundial de reducción de emisiones de dióxido de carbono que sustituya al Protocolo de Kioto a partir de 2012.
Morales convocó a los movimientos sociales reunidos en Belém a una cuarta campaña a favor de la dignidad, la identidad y diversidad cultural de los pueblos.
Podría ser la más importante de estas iniciativas, porque solo una humanidad que se valore a sí misma puede sepultar al capitalismo y salvar al planeta, sentenció.
El capitalismo sabe que para dominarnos no son suficientes la balas y los misiles, por eso nos quiere convertir en meros consumidores, precisó Morales, quien además propuso a la hoja de coca como símbolo de esta campaña.
Subrayó la importancia de estar unidos a los movimientos sociales presidentes como Rafael Correa (Ecuador), Evo Morales (Bolivia), Hugo Chávez (Venezuela), Fernando Lugo (Paraguay) y el anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil).
Se trata de un sueño que nos juntemos, este será el inicio de otros encuentros con los pueblos de presidentes neoliberales que luchan contra el imperialismo norteamericano, agregó.
Morales explicó que muestra de estos cambios es la nueva Constitución Política de Estado, aprobada el pasado domingo en su país, con lo cual se pone fin a la etapa colonial y neoliberal.
La implementación de la nueva carta magna en 2009, opinó, estará signada por nuevos desafíos y peligros, que nos obligan a redoblar

esfuerzos.

CONTROVERCIAS HUGO CHAVEZ

CONTROVERCIAS HUGO CHAVEZ




HUGO CHAVEZ 10 años en el poder




el link de abajo contiene temas de el presidente Venezolano Hugo Chavez editado por la BBC MUNDO










Una década con la "Revolución Bolivariana"

Una década con la "Revolución Bolivariana"
Este lunes 2 de febrero el presidente venezolano Hugo Chávez celebra diez años del inicio de su primer mandato. Mucho tiempo ha pasado desde ese febrero de 1999 cuando el entonces representante del Movimiento Quinta República se convirtió en el quincuagésimo segundo presidente de Venezuela. En este especial de MSN Noticias analizamos algunos de los puntos más importantes de estos diez años de "Revolución Bolivariana" en el Palacio de Miraflores.

http://video.msn.com/?mkt=es-xl&playlist=videoByUuids:uuids:1e5a987e-1788-4cab-89dc-3da13cd165f3&showPlaylist=true&from=ivpchavez&fg=gtlv2

BBC MUNDO

La crisis mundial





La crisis mundial




La crisis capitalista mundial


Según Roubini


"hay que prepararse para lo peor


es decir, para una crisis financiera sistémica".


Como el sistema financiero representa el coronamiento del sistema capitalista, porque es allí donde todo el producto del trabajo adquiere la forma universal del valor, la advertencia de Roubini explicita la tendencia a la disolución de las relaciones sociales capitalistas y la incapacidad del presente régimen político para hacerle frente. Es obvio, por otra parte, que "una (‘incontenible’) crisis financiera sistémica" no encontrará sus límites en las fronteras norteamericanas.
La de Roubini no habría pasado de ser una posición más en las discusiones que ha desatado la presente crisis, si no hubiera recibido el aval desde el lugar menos esperado: el editor del Financial Timesf2, vocero del capital financiero internacional. "¿Es al menos plausible esta clase de escenario?", le pregunta Martín Wolf a sus lectores. "Lo es", responde, "y podemos estar seguros que, de ocurrir, pondrá fin a todas las historias de ‘desacople’" en referencia a la relación entre la economía de Estados Unidos y la del resto de los principales países.
Para Wolf, sin embargo, la crisis no solamente tiene una salida sino que ella se impondrá como una "ley de hierro": el capital acabará siendo forzosamente rescatado por el Estado, sea por medio de la estatización de la deuda insolvente o de la inflación, o de ambas a la vez. Es una pena que el editor del FT haya detenido su argumento aquí, porque una estatización en masa del capital financiero equivaldría a una quiebra financiera del Estado que lo rescata; la inflación a una ruina social generalizada; y ambas a una dislocación sin precedentes de las relaciones sociales.
El primer punto que expone Roubini es el hundimiento que está ocurriendo con los precios de las viviendas, que podría barrer, si llega al orden del 20 al 30 por ciento, con 4 a 6 billones de riqueza inmobiliaria y poner en valor negativo a diez millones de propiedades - o sea cuando el valor de la propiedad cae por debajo del valor del préstamo recibido para comprar esa propiedad.
A principios de marzo del año pasado, las estadísticas dejaron ver que el valor patrimonial de los hogares había entrado en terreno negativo por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial. Este fenómeno precipita el incumplimiento de los pagos hipotecarios, incluso por parte de los deudores solventes, pues el remate de la propiedad representa un costo inferior a la deuda. Suponiendo un stock de deudas hipotecarias de 50 billones de dólares, el default afecta ya a un segmento que va del 10 al 20% del total; aunque aún se encuentra distante del 50% de cesación de pagos que fue la tasa de bancarrota en la crisis de los años ’30, la velocidad con que está aumentando supera a cualquier crisis hipotecaria previa. El número de propiedades vacías o vacantes es de cerca de dos millones.
A la desvalorización que están sufriendo los precios de las propiedades hay que agregar las pérdidas que está ocasionando a los bancos acreedores el incumplimiento de los pagos de los préstamos hipotecarios ajustables, llamados ‘subprime’, que ya es de unos 400.000 millones de dólares pero que podría llegar al billón si prosigue la tendencia actual. Este desplome afectará a otras formas de crédito que tienen como garantía a estos préstamos hipotecarios - lo cual representa un mercado (créditos estructurados) de 8 billones de dólares, que se encuentra en la actualidad completamente congelado, o sea que no hay transacciones.f3
La mitad del mercado internacional de crédito está formado por bonos con diversas clases de garantía (la otra mitad son préstamos bancarios), que en mayor o menor proporción incluyen créditos hipotecarios incobrables de diferentes características. Hay un escenario de derrumbe del mercado de deuda, que mueve unos 50 billones de dólares. El sistema de protección de estos títulos por parte de compañías especializadas de seguros o por fondos de cobertura, se encuentra en ruinas, debido a la escasa base de capital de las aseguradoras. Si se asume una tasa de incumplimiento del 1,3%, "unos 500.000 millones de dólares explotarían en la cara de los negociantes".4 Las cosas se presentan bastante peores a lo descripto por Roubini. Esa suma potencial de pérdidas equivale al 25% de la capitalización bancaria total de los Estados Unidos - de 2 billones de dólares- o a un poco menos respecto a la capitalización bancaria internacional - de 2,7 billones. Si consideramos el total de transacciones especulativas que tienen por base los mercados de bonos y acciones (derivados), de más de 500 billones de dólares, un default del 2% representa pérdidas por 10 billones.
En la descripción de la ‘catástrofe’ en curso entra también el incumplimiento en el pago de las diversas formas de crédito al consumo, al punto que la tasa de interés de las tarjetas de crédito ya supera cómodamente los dos dígitos. A esto hay que agregar la extensión de la crisis al mercado hipotecario comercial y el impacto que está ocasionando en los bancos regionales. De acuerdo con un informe reciente, "existe una tremenda sobre oferta de espacio comercial minorista".
Otros 500.000 millones de dólares se encuentran atascados en los bancos por préstamos para compras de empresas, cuyos títulos no pueden ser vendidos en el mercado al valor original. Aunque, según el editor del FT, Martin Wolf, "las compañías norteamericanas se encuentran en buena forma, una ‘parte obesa’ tiene bajos rendimientos y una deuda elevada".5 Los ‘defaults’ que resultarían de la desvalorización de esta clase de bonos en poder de los bancos provocarían pérdidas por 250.000 millones de dólares.
A estos sinsabores Roubini añade la desintegración del "sistema financiero en las sombras", o sea de todas las empresas financieras desreguladas, como fondos comunes, fideicomisos o fondos de cobertura, que no tienen acceso a fondos de los bancos centrales.
La consecuencia final de toda esta cascada de derrumbes sería el crash de las Bolsas y el hundimiento de los mercados de capitales, donde los activos financieros acabarían siendo vendidos a precios de remate.